Un viaje sin Maleta

Estamos abajo del mismo cielo, respiramos el mismo aire, nos despierta el mismo amanecer, y nos aísla el mismo atardecer, estamos en la misma época, en el mismo año, en el mismo planeta.

Hablamos el mismo idioma y prendimos los dos un viaje sin maleta, sin ropa, sin cepillo de dientes, sin dirección, sin hotel, sin descanso, sin llegada, sin salida.

Un viaje lleno de sonrisas, angustias, frustraciones, decepciones, miedos, confusiones, y callejones mentales sin salida.

Un viaje sin maleta, sin pasado, sin prejuicios, sin malos pensamientos, con confianza, con amor, con esperanza.

Nos desnudamos aveces, nos bañamos juntos, nos abrazamos, nos ayudamos, damos sin medida, y recibimos mucho.

Un viaje sin maleta, no pesado, no cargado, nada documentado, nada escrito, nada dicho, un silencio, la resistencia, la resiliencia, las ganas de andar para adelante, sin recuerdos, sin amores del pasado, sin rupturas, un nuevo inicio.

Un viaje sin maleta, no planeado, no decidido, no forzado, no sabemos si es corto o largo.

Un viaje sin maleta, sin palabras, sin reclamos, sin discusiones, sin elusiones, sin estrés.

Un viaje sin lugar, sin tiempo, sin espacio, no sabemos si es para dentro o para fuera, para siempre o para el momento.

Un viaje sin maleta, sin preguntas, sin respuestas, sin dudas, sin seguridad.

Un viaje sin medio, sin pies, sin corazón, sin ojos, sin luz.

Solo confiamos uno en el otro. sin conocernos, sin prometernos nada, sin pensarlo, sin organizarlo.

Un viaje sin maleta, sin dolor, mucha alegría, mucha paz, mucho amor.

Un viaje sin maleta prendimos los dos.

Palabras de amor callado.

1 comentario en “Un viaje sin Maleta”

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