Queridos amigos y amigas, Feliz día del amor y la amistad, les deseo de verdad que tengan un año lleno de amor, que este año vivan la maravillosa experiencia del amor, que este año se encuentren con las más grandes pruebas de lealtad y el cariño verdadero.

En este texto, deseo compartirles mi testimonio sobre el amor, cómo yo le he vivido, y cómo yo le he expresado. Casi tengo 40 años y de verdad los he pasado muy conectada con el amor en todos sus aspectos. Con mis ojos llenos de lágrimas les escribo esas palabras, que reflejan mi más profundo ser, valla para que estamos en la vida si no es para vivirla profundamente, para alzar la voz tan fuerte, o susurrar muy bajito, para que nuestros sentimientos encuentren el camino a los corazones de los demás.

Tenía 19 años cuando conocí el amor, antes no tenía ni idea, y por primera vez el amor me llegó por la vista, en un transporte público en la ciudad de Oran Argelia, vi a un hombre luchando para subir, vestido de traje, el amor no pidió permiso, ni cuestionó nada, genuinamente le comencé a hablar y nos hicimos amantes, resultó ser mi compañero de la universidad, y pasamos 4 años sentados juntos en las banquetas de los auditorios de la universidad aprendiendo.

Como mujer joven argelina, de una sociedad musulmana, el amor tenía un fin, casarse, tener hijos y respetar a mi esposo el resto de mi vida, pero así no fué, realmente aquel hombre tenía otros intereses, ya que era mucho mayor que yo, estaba persiguiendo la riqueza, quería migrar a Francia por lo que se casó finalmente con una francesa y se fue.

Inicié mi vida amorosa con un tropiezo, estaba principalmente muy enojada con la vida, porque genuinamente pensaba que hacer las cosas bien termina bien, o mucho mejor. Pero esta experiencia era tan fuerte que es la que me sacó de mi piel, de mis raíces y costumbres, esa es la experiencia que me dio las ganas de arrancarme de mi tierra, no supe manejar la traición y solo tenía ganas de cambiar de lugar, la verdad la ruptura de la relación la viví totalmente sola, ya que temas tan personales no se podían discutir con nadie, sin experiencia, ni conocimiento, hice las cosas como pude para salir adelante, solo me acuerdo de que dejé de querer a aquel hombre el día que se fue, y me ocupé de mí misma, la verdad ansiaba tener tiempo para mí y hacer de mi vida algo, y valla que vida me hice a partir de ahí.

Pocos meses después, todas las aguas se acomodaron para que flotara yo como una pluma en un océano, emigré a México, un lugar desconocido, con la esperanza de olvidarlo todo, y empezar de nuevo.

En este país donde empecé a conocer otros tipos de relaciones, otros tipos de amor, empecé a notar que el amor es un tema muy recurrente en las pláticas de la gente, que el amor no hay que esconderlo, se canta, se expresa y se hace.

Mi vida parecía una fiesta de estrellas, y muchas luces que se prenden y se apagan, me refiero a todas las cosas que nos emocionan y nos dejan de emocionar rápidamente, los días empezaron a pasar muy rápido, las personas empezaron a llegar e ir muy rápido y todo se aceleró, y como  todos tuve que aprender a correr a la mitad de la multitud, trabajando, comiendo, socializando, durmiendo y viajando.

El camino fue muy emocionante, hice muchas cosas, y no me alcanzaba el tiempo para tomar un verdadero respiro como el que estoy dando en este momento, en cuál me detengo, y lo dejo pasar todo, y lo observo, curiosamente lo miro desde el punto de arranque, que fue el amor, este sentimiento que me llevo por tantos caminos, pero lo malentendí todo, no era para correr, era para llegar a este punto y detenerse.

Hoy entiendo qué significa el amor y qué quiere de nosotros. Sé que el amor es una mirada fija a los ojos de la otra persona, que dice mucho, dice sobre el conocimiento y el reconocimiento, una mirada que habla sobre la aceptación, valoración del suspiro del momento, admiración del camino recorrido.

Sé que el amor es una lágrima de bienvenida a la realidad, un corazón cansado, roto, un cuerpo desgastado y listo para sanarse.

Sé que el amor, es mirar el pasado con cariño, y vivir el presente en un abrazo, y verse en el futuro agarrados de la mano.

Sé que el amor es un baile entre muchas cosas, una cena romántica después de tantos problemas, un ramo de flores para la reconquista, un viaje para alejarse de todo y estar solo él y yo.

Sé que el amor no es estable, ni recto, ni moldeable a una religión, o creencia, ni costumbre. Sé que el amor en su verdadera esencia, como lo creyó Dios antes que lo esclavizan los humanos, corría por los ríos y se deslizaba de los montes, y brotaba entre las piedras, e iluminaba las cuevas.

Sé que el amor, antes que ponerle los fines de la sociedad actual, era más libre, puro, sin intenciones.

Sé que el amor por sí solo se multiplica, crece, y florece. Sé que el amor motiva a la vida, la mueve, la alborota, y luego la calma y hace que se duerme.

Sé que el amor es la lealtad, la honestidad, la transparencia, la verdad, la alegría, los colores, la razón, la motivación, la existencia, el sentido de todo.

Sé que el amor verdadero en su pura esencia, es aprender a agarrar camino entre el drama y la realidad, bajar la velocidad para disfrutar de nuestra existencia, y subirla para alcanzar nuestras metas, sé que el amor es aprender a perdonar desde el entendimiento, a poner límites desde la salud, y querer a la otra persona desde nuestro origen que es la humanidad, sé que el amor habita el alma, excita la mente, calma el corazón, y acelera la alegría.

Sé que el amor que yo siento es el amor en su esencia.

Palabras que no son como todas las palabras

Imene khelifi

1 comentario en “El amor en mis ojos.”

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *