Celebra este año.

Queridos amigas y amigos, he estado en un descanso de la escritura, tratando de descifrar muchas cosas sobre esta hermosa aventura, la cual no considero nada usual, no puedo despertar una mañana y no pensar que esa oportunidad de vivir es única y que no hay ninguna forma que me asegura que volveré a vivir eso otra vez, si estás despertando, desayunando, o tomando el café de este hermoso y relajante domingo, si el cielo está nublado, lloviendo, o soleado, no dejas de leerme, y conéctate conmigo atreves de este texto, para vivir esta conexión con la vida juntos.

Les escribo desde mi asiento 6A, en un avión dirigiéndose a Cancún, a mi lado está sentada una niña de tal vez 4 años, emocionada por el vuelo, no pude regalarle mi lugar que toca en la ventanilla, porque debe estar sentada junto a su padre, ella no lo deja dormir, aunque muchas veces él le dijo que se había despertado muy temprano y se quería dormir un rato. Esa fuerza y energía de los niños no es más que una prueba de las ganas genuinas de vivir y experimentar, pero pasa que tantos días vivimos en nuestra ordinaria rutina que nos desconectamos de la curiosidad, el deseo de explorar, y la ingenuidad de andar brincando de felicidad como los niños.

Parece que los niños están celebrando todo el tiempo, no es solamente juego, es una fiesta que sucede dentro de ellos, que no pueden parar hasta agotarse. Además de eso en la madrugada mientras estaba esperando en la sala del aeropuerto pude tocar las manitas de un bebe, de verdad amigos cuando los toques me di cuenta de que no había tocado un bebe desde hace 15 años, la suavidad de sus manitas me recordó muchas cosas, hasta el punto que me puse a llorar, sus manos son más suaves que un pétalo de una rosa, con una temperatura justa para sentir una maternidad perdida.

La suavidad de la piel del bebe me hizo recordar que llegamos a esta vida nuevos, frescos, como si la niñez es una introducción sutil, para presentarnos todo lo que trae la vida y recibirlo con bastante aceptación, llenando el vacío con el cual llegamos. El mundo en el que viven los niños es el verdadero, y donde vivimos nosotros es la creación de la histórica mente humana, lo que pensaron, reflexionaron otros y escribieron otros.

Esas cosas que pasan por la vida no son coincidencias, porque el universo está construido con tanta exactitud que no hay un lugar para las coincidencias. Esos pequeños seres que vi hoy, ellos me enseñaron, recordaron, me hicieron reflexionar para escribir este texto y para que lo lean ustedes.

Todos necesitamos estos empujones que nos reconectan y nos regresan a la realidad, y ojo la realidad no es  que mañana es lunes y hay que trabajar toda la semana, sino que estamos en un mundo maravilloso y somos parte de él, y el trabajo no es lo único que podemos hacer, pero hay algo que si tenemos que hacer todo el tiempo,  es conectar con la vida, estar conscientes de la oportunidad, visualizar y saber claramente que es lo que queremos tomar de esta vida, lo que queremos conservar, y lo que queremos soltar.

Amigos, ayer sábado en la tarde decidí comprar este vuelo, porque tengo ganas de celebrar. Ayer tenía unas y hoy tengo más, porque esos pequeños seres me lo recordaron.

Tome este viaje para celebrar primero desde la humildad, mis pasos, no mis éxitos porque no me siento una persona exitosa, sino que soy una persona que ha tomado buenos pasos en su vida, en especial este año, los pasos que he tomado me hacen sentir desde la humildad no orgullosa sino satisfecha, y estoy agradecida con las oportunidades y todas las personas que me han ayudado a tomarlos

Tomé este viaje para celebrar este año mis decisiones, porque he tomado muchas, y todas las que he tomado fueron certeras, y eso desde la humildad me hace sentir tranquila.

Tomé este viaje para celebrar mis errores, de este año en especial, son aquellos que repetí durante todo mi pasado, pero este año fue diferente porque aprendí de ellos, estoy agradecida por haberlos cometido, por haber corregido lo que pude, y por estar trabajando en los que quedan pendientes, disfrutando el proceso, algunos errores ni siquiera sabía que lo eran, y este año los pude ubicar, y pude decidir nunca repetirlos.

Tomé este viaje para celebrar el pasado, del cual me siento muy abrumada, fue magnífico, precioso y ha superado mis sueños, he tenido una vida muy profunda, conectada, cuestionada, y muy analizada, he estado no solamente viviendo sino trabajando mi vida, construyéndola, y revelando cada detalle de ella.

Tomé este viaje para celebrar el presente, en el cual me siento abierta, conectada y enraizada en la tierra, siento que soy parte de este mundo, siento que todo lo que me rodea sabe de mi existencia y lo celebra, mi conexión con los árboles, el cielo, los mares, los océanos, los bosques, las selvas, los ríos, y hasta las catástrofes naturales.

Tome este viaje para celebrar el fin de año, ya que para mí ya se acabó, hahahaha, les sorprenderá, las fiestas del fin del año no me gustan, aunque estoy consciente que a todos ustedes les alegran mucho, y solo por eso las respeto, pero para mí siempre han sido dos meses de intensidad cósmica que me agarra del pescuezo, principalmente porque son días para familias, y pues como saben yo estoy lejos de mi familia y en algunas ocasiones no es fácil estar con ellos porque están muy lejos, y en estas fechas exactamente aunque soy muy  cercana a algunas personas, en esas fechas me doy cuenta de que no llego a nivel familia, y hay un distanciamiento entendible pero doloroso.

Tome este viaje para celebrar el amor, porque es el sentimiento más elevado y bonito en esta vida, y justamente este año me acabo de dar cuenta de ello, hablo de todos los tipos de amores, pero el único que nos enseña sobre todos los tipos de amores es el amor de pareja, porque es un amor que tiene esta particularidad que no tiene otros tipos de amores, el amor de pareja nos inspira.

Y por fin tomo este viaje también para celebrar el niño interior que perdió su inocencia, no porque quería, sino porque el sistema le dijo que ya está grande y debe ser responsable de su vida, celebro el niño interior que celebra y festeja la vida, y que está ahí dormido dentro de ustedes, tapado por todas las responsabilidades que tienen que no lo dejan moverse.

Hoy les invito a celebrar no importa donde estén o que estén haciendo, celebren lo que tienen, lo que los rodea y lo que viene en camino, celebren la atracción, la conexión, sus amigos sus familiares y sus pasos, sus decisiones, y todas las experiencias que han vivido, abren los ojos y celebran lo exterior y cierran los ojos y celebran lo interior.

Amigo les deseo felices fiestas, noches cálidas o frías, pero de calidad, les deseo una conciencia de su paradero, de su inmenso interior, y la libertad de su alma, les deseo la fuerza para reconocer sus errores, pensar en ellos, y tener las ganas y el deseo de hacer algo mejor para ustedes, porque todos lo merecemos si iniciamos desde la inocencia del niño interior que traemos a dentro.

Esto no es poesía, sino que son palabras, no como todas las palabras de Imene Khelifi.

Un abrazo.

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